martes, 13 de abril de 2010

No sé como no pude ver antes que esto me venía grande. Tenía que darme cuenta que esto no estaba hecho para mí y que me traería demasiados quebraderos de cabeza.
Nunca he sido de estudiar, aunque también creo que nunca lo he intentado.
En ocasiones me siento muy culpable, sé que lo soy, pero solo aveces lo recuerdo, lo más triste de todo es que cuando llego a ese punto con un simple "hazte otro" todo vuelve a esa felicidad desipada por minutos. Triste, pero real.
He intentado plantearme la situación de mil y una maneras, pero nada, siempre acabo callendo en que lo mejor para no comerse la cabeza es no hacer nada.
Antes te valía con comprender, con prestar atención e incluso con leerte los apuntes el día antes. Eso se acabó.
La responsabilidad aumenta, las asignturas se vuelven infnitamente largas y en muchas ocasiones hasta aburridas e inaguantables, los profesores son más frios y distantes, tu clase multiplica por dos el numero de alumnos y cada día que vienes crees ver a alguien que por lo que tu recuerdas no venía contigo. Las amistades cambian, los estilos, los lugares, los momentos, incluso la risa, aveces piens que incluso la satisfacción de reirte es distinta dependiendo de la gente y el lugar.
Cada noche me acuesto pensando en todo lo que he hecho mal a lo largo del día o que simplemente no he hecho y con un juramento mental me propongo que mañana todo será distinto pero nada, ahí se queda, en un simple "mañana sí".
A esto súmele: el vivir en un piso con amigas, el conocer a gente increible, el sol, la tranquilidad, los parques, las largas conversaciones, las risas, los llantos, el sofá, la televisión, los 40 latinos, la guitarra, la falta de tu madre que no consentiria que te acostaras a las "4" de la mañana cada noche para al día siguiente pasarte toda la mañana sin hacer nada, los botellones, internet, las canciones tarareadas y cantadas(aveces en un spanglish nada convincente) a pleno pulmón, las fiestas, el tabaco, las confesiones, los cafés, las salidas, las entradas, el amor, el desamor, la cerveza, el póker, la wii, las películas, los juegos de mesa, los videos del youtube... y un sin fin de factores más.
A todo esto añádale unos gramos de maría y les puedo asegurar que tendrán la receta perfecta para pasar unos meses de locura y no aprobar ni una asignatura. Fácil, incluso divertido, pero esto no va a durar para siempre. Es hora de elegir. Aveces a la vida hay que echarle algo mas que dos cojones. =)

Los renglones torcidos de Dios


- No debías besarme...
- ¿Te molesta que te demuestre mi gratitud con un beso fraternal?
- ¡Ahí está lo malo! Yo no recibo los besos tan fraternalmente como tu me los das.